Homofobia y la ultra alianza en la política nacional e internacional norteamericana.

            En memoria de las inocentes víctimas de Orlando, Florida, cruelmente ultimadas y heridas a manos de la intolerancia y de las armas de guerra como derecho sobre la vida.

La decodificación de la compleja realidad política de un país puede brindar lecturas de patrones, e intensidades ideológicas. Específicamente: la condena del homosexualismo por parte de funcionarios públicos y autoridades eclesiásticas en los Estados Unidos permite entender en primer lugar, que la persistente campaña en contra la comunidad “gay” va más allá de la simple ‘condena’ teológica de ‘la desviada conducta homosexual’: indica que lo ideológico prevalece sobre la explicación racional y científica del homosexualismo; en segundo lugar, que esa percepción metafísica genera políticas de opresión y discriminación en contra de un amplio segmento que es transversal en el tejido social de la nación americana: ricos, pobres, blancos y no blancos, niños, jóvenes, ancianos, educados y no, etc. identificados con algunas de las categorías del homosexualismo, sufren los efectos de dichas medidas y la generación de estereotipos negativos con los que se ven obligados a vivir; tercero, que las campañas anti homosexuales permiten introducir en el discurso político el Otro y el Nosotros que es un instrumento nacionalista por excelencia en el seno mismo de la democracia americana (el gobierno ruso de Putin, o el extremista ISIS, por mencionar dos casos, usan la homofobia como mecanismo de ‘unidad’ y manejo social); y finalmente, que la condena del homosexualismo por parte de políticos y religiosos sirve para ratificar ontológicamente la ‘verdad absoluta” e indivisible de la Biblia, e influenciar el discurso y la acción política, doméstica y foránea de los EEUU ( y el resto del mundo, no cabe la menor duda.) Leemos los mecanismos y vemos su funcionamiento, debemos encontrar no ya los perpetradores, que son conocidos, si no las fuerzas detrás de estos argumentos.

Me opongo vehementemente a la colonización de la tierra palestina a manos del sionismo europeo bajo falsos argumentos religiosos y para provecho exclusivo de un pueblo difícil de definir–el judío. Rechazo enfáticamente el uso de la fe, cualquiera que ésta sea, para justificar la muerte y sufrimiento permanentes de millones de seres humanos, en este caso palestinos, por el sólo ‘delito’ de resistir–como lo garantiza sendas resoluciones de la ONU– el plan neo colonialista israelí cargado de racismo, asentado en un etnocentrismo xenofóbico que intoxica a sus propios ejecutantes–el pueblo sionista israelí. Pero además, contiendo fieramente el intento hegemónico de Israel de convertirse en una potencia imperial en el Medio Oriente, y la ayuda ciega que el pueblo norteamericano brinda gracias a una selectiva, aceptada y alimentada ignorancia, a la manipulación, engaño, y amenazas de diverso orden, brillantemente denunciado por el estudioso judío Israel Shahak[1] que sintetiza lo expuesto en las palabras de Moshe Dayan: “El público estadounidense debe ser engañado con eficacia sobre los objetivos estratégicos reales de Israel.”

Me opongo a la ‘justificación’ bíblica de lo que el fundador de Israel y primer ministro Ben Gurion llama “La Gran Israel”, vale decir, la expansión de Israel hacia otros países limítrofes, e inclinar al mundo a una definición bélica (atómica) sin precedentes. Al respecto Israel Shahak[2] escribe: “Israel se prepara abiertamente en buscar la hegemonía sobre todo el Medio Oriente, la que siempre ha buscado, de forma encubierta, sin dudar en utilizar para el efecto de todos los medios disponibles, incluyendo el nuclear.”

Veamos como el empleo de la retórica y conducta homofóbica basados en no más de seis versículos[3] de la Biblia modifica la propia percepción socio-económica de los ciudadanos de los Estados Unidos y ayuda a Israel a extrapolar la cultivada inhabilidad norteamericana en conceptuar científicamente el homosexualismo hacia sus políticas racistas, xenofóbicas, barbáricas y neo-colonialista que implementa impunemente en el Medio Oriente.

1. Bill Clinton y George W. Bush

La revista Salon[4] en su edición del 12 de febrero del 2004, en su artículo “Bush’s War Over Gay Marriage” escribe lo siguiente:

“Cuando la Corte Suprema de Massachusetts dictaminó este mes [febrero 2004] que las parejas homosexuales tienen el derecho a casarse, se entregó a los partidarios de Bush un arma poderosa para ser usada en la carrera electoral del 2004. Si bien los estadounidenses están ampliamente en favor de los derechos de los homosexuales, el matrimonio homosexual es muy impopular, sobre todo entre los blancos de la clase trabajadora y los afroamericanos, cuyo apoyo es fundamental para los demócratas en noviembre [del 2004].”

En el primer día de su campaña de reelección, George W. Bush atacó al demócrata John Kerry llamándole un ‘pelele’ de Massachusetts por no ser contundente en su oposición al matrimonio “gay”; el presidente anunció al día siguiente, queriendo resaltar su rechazo a la conclusión de la Corte Suprema del estado de Massachusetts, su apoyo a una enmienda constitucional que impediría a los jueces de Boston forzar el matrimonio homosexual a los estadounidenses. El reconocido diario norteamericano, The New York Times[5] en un análisis post-electoral (2008) dice:

“[L]as propuestas de enmiendas constitucionales a nivel estatal que prohíben el matrimonio entre personas del mismo sexo aumentó la participación de los votantes socialmente conservadores en muchos de los 11 estados donde aparecieron estas enmiendas, los analistas políticos dicen que proporcionó asistencia crucial para los candidatos republicanos, incluyendo al presidente Bush en Ohio y al senador Jim Bunning de Kentucky.”

Durante los dos períodos de Bill Clinton se crearon 23 millones de empleos que permitió reducir la tasa de desempleo a su nivel más bajo en 30 años, mientras que con G. W. Bush en sus dos períodos apenas se crearon 2 millones. Además con Clinton, la clase trabajadora vio elevar su nivel de vida gracias, primero, a un sustantivo incremento del salario mínimo del 20 por ciento–pasando de US$ 4.25 a US$ 5,15 por hora–que robusteció efectivamente la economía de 10 millones de estadounidenses; en segundo lugar, se aprobó un crédito tributario por hijos que reduciría el monto impositivo de una familia en US$ 500 por niño elegible lo que se tradujo en beneficios fiscales directos para las familias–entre US$ 16 mil millones y US$ 19 mil millones de dólares al año. Además de los beneficios monetarios tangibles, se aprobó la llamada ley ‘The Family and Medical Leave Act”, la primera que el presidente Clinton firmara y que garantizaba a los padres poder tomar hasta 12 semanas de licencia no pagada para atender a sus bebes recién nacidos o cuidar de algún familiar enfermo. Si a esos beneficios tangibles de la administración Clinton en favor del pueblo americano se contrastan con los pobres resultados económicos de la primera administración Bush, y se añade, además, dos elementos importantes del discurso político del GOP –la deuda nacional y la defensa–las posibilidades de reelección del presidente George W. Bush se veían en serios aprietos.

Respecto del primer elemento: el nivel de la deuda nacional. Cuando éste se le compara contra el PBI (producto bruto interno) debió haber horrorizado a los “responsables fiscales” como suelen llamarse a sí mismos los políticos republicanos Para los años 2001 y 2004, es decir al final del gobierno de Clinton y al final del primer período de Bush, las cifras de los indicadores macroeconómicos eran desalentadoras para la administración republicana. En el 2001 (final del gobierno de Clinton), el monto de la deuda nacional, US$ 144 mil millones de dólares, representaba el 1% del PBI, mientras que para finales del 2004 del primer período de Bush, la deuda nacional pasó a ser de US$ 605 mil millones, que significaba el 5.3% del PBI para el año en mención. Con estos indicadores en contra del gobierno de Bush una pregunta se alza: ¿Por qué el ciudadano norteamericano no contrastó los resultados económicos del republicano Bush y se decidió por un demócrata conservador, un héroe de la guerra de Viet Nam, John Kerry? El New York Times provee la respuesta–o parte de ella: “Las iniciativas de ley [las enmiendas constitucionales en contra del matrimonio de homosexuales] también parecen haber actuado como un imán para miles de votantes socialmente conservadores…que podrían de otro modo no haber votado e inclinaron la balanza [a favor de Bush]”.

El empleo intensivo de la retórica evangélica por parte del presidente Bush tuvo dos consecuencia importantes: primero, convirtió a las iglesias evangélicas conservadoras, en la práctica, en los voceros de la administración en su lucha contra ‘la abominación’ “gay”–trasgrediendo la norma constitucional de separación de gobierno e iglesia–, segundo, permitió el uso casi literal de la Biblia en las decisiones de política nacional e internacional. En otras palabras la religión empieza a funcionar como ideología en un ambiente cada vez más radical y nacionalista.

Recordaremos que George W Bush ya había hecho uso del discurso religioso para movilizar a los conservadores y facilitar su llegada a la gobernación de Texas y posteriormente, a la nominación republicana y su elección como presidente de los Estados Unidos. Doug Wead, amigo de la familia Bush escribió en PBS un artículo titulado “La espiritualidad de George W, Bush”[6] en la que señala, obviamente sin intención, un complejo mesiánico por parte de Bush que las iglesias acogieron y dice: “[George W. Bush] creía que Dios tenía un papel muy claro en su decisión de postularse para la gobernación de Texas, y es bajo esta presencia [en ese contexto mítico-religioso] que las decisiones que tomó como gobernador respecto por ejemplo, a la reforma de responsabilidad civil, o las modificaciones del Sistema de Seguridad Social se explican y justifican. Su religiosidad tuvo una parte muy importante en el enfoque de gobierno”. Wead puntualiza este mesianismo y dice: “Él, [Bush], habría sido designado por Dios para ser el próximo presidente de los EEUU”[7]. En este “milieu” las iglesias evangélicas conservadoras se movilizan permitiendo “inclinar la balanza” como señala el diario The New York Times, y ganar las elecciones del 2000. George W. Bush, hijo, y su compañero de fórmula Dick Cheney un ex congresista y secretario de defensa de EE.UU. durante George H. W. Bush, padre, derrotaron al ex-vicepresidente Al Gore y su compañero de fórmula, el senador estadounidense Joe Lieberman de Connecticut, por un margen de 271 a 266 votos electorales (aunque Gore ganó el voto popular con un 48,4 por ciento respecto a 47,9 por ciento de Bush). La alianza del gobierno con las iglesias ultra conservadoras rendiría su fruto, esto sin dejar de reconocer el aporte de los grupos políticos llamados “ne-cons” cuyo interés no era necesariamente doméstico.

Un segundo e importante elemento que explica la victoria de Bush sobre Al Gore (aparte por cierto de ser este último un indeciso, temeroso y hasta aburrido candidato demócrata) lo da la política exterior de la administración Clinton. Los planes de “contención “de Irak no respondían a la nueva concepción israelitas de reducir Irak a tres particiones semiautónomos y rivales, shiite, sunni y kurdo. Los planes de contención de Irak que implementara Bush padre se transformó con Clinton en el “cambio de régimen” no a través de la guerra si no mediante brutales medidas económicas en la espera de facilitar el levantamiento de un líder pro-occidental en Irak. Madeleine Albright[8], secretaria de estado de la administración Clinton al respecto, expresó con claridad que este modificado plan de “contención” sería el cambio del régimen iraquí. Plan que fue extremadamente cruel e inhumano. La Unicef (The United Nations Childrens’ Fund) reportó en 1999 que 4,000 niños de menos de cinco años morían cada mes a causa de las sanciones económicas a Irak, es decir medio millón de niños muertos en los ocho años que duró el estudio. Las palabras del renunciante sub Secretario General de las Naciones Unidas al periodista John Pielger un año antes de que se hiciera público el mencionado reporte de la Unicef son espeluznantes: “Se me ha instruido poner en práctica una política que satisface la definición de genocidio: una política deliberada que ha efectivamente matado a más de un millón de personas, niños y adultos[9].” La implementación de estas política que en la práctica precluyen el principio universal de respeto a la vida, en especial de niños, ancianos y mujeres por parte de las iglesia evangélicas conservadoras es una grave ofensa a sus propias convicciones en favor de la vida que el liderazgo religioso vergonzosamente calla.

Las medidas de “contención” de Clinton llegaron a su fin en el año 2000. El recientemente reelegido presidente George W. Bush con la ayuda de sus asesores “ultra-hawkish” escalaron la confrontación contra el gobierno de Irak. Es importante mencionar que este grupo conocido además como los neoconservadores o neo-cons, muchos de ellos judíos-americanos, eran (son) abiertos en su simpatía por Israel y su política neo-colonial, se avocaron, de acuerdo al plan diseñado por el gobierno israelí, a inclinar la política exterior estadunidense y la opinión popular hacia una guerra frontal contra Irak y permitir su balcanización.

Para el cambio de la opinión pública norteamericana en favor de la guerra, el gobierno con la ayuda de los neo-cons, y el apoyo de las iglesias cristianas ultra conservadoras, se fusionaron en una alianza extrema. Israel Shahak, el fenecido profesor de química y luchador por antonomasia de los derechos humanos había detectado anticipadamente este tipo de alianza en Israel, (Edward Said llama a Shahak “el úimageltimo profeta”). Shahak afirma que existe una alianza en Israel entre los ultranacionalista (que habían sido seculares) con los grupos ultra-clericales (originalmente indiferentes y hasta opuestos al concepto territorial del sionismo). La experiencia de esta nefasta ultra alianza sería replicada en los EEUU con la ayuda adicional de las grandes empresas petroleras[10]. Se necesitaba por tanto politizar (más) la religión, reafirmando la validez ‘absoluta’ de los principios bíblicos, y por tanto de Israel[11]. En este marco no sólo la guerra contra Irak sería posible terminar con la colonización de toda Palestina y extender Israel hacia los países limítrofes y constituir la llamada Gran Israel que Ben Gurion, fundador de Israel, aspiraba obtener.

La lucha en contra de los derechos humanos, en este caso la de los homosexuales, bisexuales y transexuales, facilitó primero, que el desastre económico de Bush en su primera gestión, y los logros de Clinton pasaran desapercibidos; y en segundo lugar, que se destara, gracias además a los lamentables ataques de setiembre 11, la hasta ahora inacabada guerra contra Irak, la transferencia de los argumentos anti terroristas al conflicto israelí-palestino. Al respecto Jonathan Cook[12] señala, citando fuentes próximas Bush, lo siguiente:” Desde el momento del [ataque] 9/11, Ariel Sharon, primer ministro israelí, había estado trabajando en convencer a Bush de que ambos estaban enfrentando la misma amenaza, ‘Yo estoy peleando tu guerra, terrorismo es terrorismo’ le habría dicho.” La defensa del Israel bíblico se igualaba al combate en contra del Islam.

Más allá de las ‘preocupaciones’ y reservas que algunos votantes puedan tener, en términos religiosos, respecto del matrimonio homosexual, la realidad es que existe una colusión de diversos intereses que define la política exterior (e interior) de los Estados Unidos y la religión juega un papel clave. Asteris Huliaris, profesor asociado de geopolítica de la Universidad Harokopion en Atenas, Grecia, en un artículo titulado: “Evangelists, Oil Companies, and Terrorists: The Bush Administration’s Policy Towards Sudan”[13] explica en detalle como estos tópicos e intereses aparentemente desconectados han permitido definir la política exterior estadounidense a favor de la ultra alianza y el dominio de los recursos petroleros mundiales.

2. Barack Obama y el GOP

Indudablemente el uso de la Biblia para ocultar los logros económicos de la administración demócrata de Clinton y el desastre de la administración republicana de Bush y permitieron su reelección y es un tema a observar ahora con la experiencia del gobierno de Barack Obama, pues ciertos patrones parecieran repetirse.

Gobierno de Obama* 2009 2016
The Dow 6,626 17,990
S&P 500 683 2,117
Desempleo 10% 4.7%
Adultos c/ seguro médico 18% 11.8%
Autos americanos vendidos 10.4m 17.5m
Déficit % del PBI 9.8% 2.8%
Confianza del consumidor 37.7 9.26
*Al 6 de junio del 2016

 

En primer lugar, la comparación de indicadores económicos vis a vis los gobiernos de Bush y Obama evidencia los logros de este último, como se puede apreciar en la tabla que se adjunta; en segundo lugar, la resolución de la Corte Suprema del estado de Massachusetts, como se mencionara al principio de este artículo, se repite pero esta vez con la resolución del 26 de junio del 2105 de la Corte Suprema de los Estados Unidos que legaliza el matrimonio homosexual en todos los estados de la Unión. La respuesta del bloque fundamentalista no se hizo esperar. El presidente del Seminario Teológico Bautista del Sur, Al Mohler, respondió con una llamada a la acción que se resume en[14]: “No podemos estar en silencio, y no podemos ser parte de la revolución moral que está en oposición directa a lo que creemos que el Creador ha diseñado, dado, y destinado para nosotros. No podemos estar en silencio, y no podemos dejar de luchar por el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer“. En tercer lugar, Irán toma el lugar de Irak en el juego político internacional, pero esta vez el gobierno de Obama no cae ante las presiones internas y externas (Israel) para iniciar una guerra con el gobierno persa, como sucediera con Bush y su guerra en Irak, por el contrario, el presidente norteamericano logra con la ayuda de la comunidad internacional, en la que incluye Rusia y China, un acuerdo nuclear que restringe dramáticamente el uso de esta tecnología en Iran.

Estas medidas de contención, sin embargo, no son suficientes para Israel y su búsqueda de la supremacía absoluta e indiscutible en el Medio Oriente. Una nueva guerra en la región no favorece a los intereses americanos y a la seguridad mundial, pero ello no es importante para la ultra alianza e Israel. La ‘promesa’ bíblica de Israel prevalece y está por encima aún de los intereses nacionales. Un ejemplo: Le preguntaron al Dr, Richard D. Land, presidente del Seminario Evangélico del Sur, un seminario bíblico con sede en Charlotte, lo siguiente: “¿Qué se hace cuando el interés nacional fundamental de Estados Unidos e Israel diverge o está en conflicto?” y el Dr. Land respondió: “Dado que las promesas del pacto de Abraham todavía están en vigor, los intereses fundamentales de Estados Unidos e Israel no pueden divergir. Si los estadounidenses quieren que Estados Unidos sea bendecido, deben bendecir a Israel.”[15]

Pat Robertson, el cristiano fundamentalista y homofóbico tele-evangelista, conocido por sus numerosas declaraciones absurdas, ha emitido uno de sus más reveladores y diabólicos comentarios cuando se refiere al reciente trágico tiroteo y masacre en Orlando, Florida (junio 12 del presente) a manos de un musulmán americano probablemente homosexual en un club nocturno preferido por la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénicas). Las palabras de Robertson frente al macabro resultado de 49 personas inocentes ultimadas (además del perpetrador) y 53 más heridas revelan mucho del carácter y valores de Pat Robertson. Robertson cree que los activistas LGBT y liberales se aliaron con los musulmanes y ahora están cosechando lo que sembraron. Aquí lo que dijo[16]:

“La izquierda está teniendo un dilema de proporciones mayores y creo que para aquellos de nosotros que no estamos de acuerdo con algunas de sus políticas, lo mejor que puede hacerse es ponerse a un lado y dejar que se maten entre ellos [homosexuales y musulmanes].”

Interesante es notar como este agitador bíblico enfatiza el término musulmán o islámico como el Otro, el enemigo, con el mismo sentido que Israel y los grupos ne-cons definen el conflicto en el Medio Oriente: “la lucha contra el terrorismo radical islámico”, expresión que el presidente Barack Obama y el partido demócrata evitan pues tiende a igualar terrorismo con islamismo.

La lucha contra el terrorismo es válida, pero no lo es la pretensión de adscribirla en exclusividad a la doctrina islámica. Samuel P. Huntington en su libro “The Clash of Civilization, and the Remaking of the World Order[17] presenta esta apocalíptica tesis, pulcramente escrita, que Edward Said refuta en su persuasivo y monumental libro “Orientalism.”[18] Es más, Reza Aslam puntualiza el componente político-religioso de esta confrontación de la siguiente manera[19]:

“El éxito nacional de Estados Unidos sirve como confirmación de la bendición de Dios, y que los enemigos de Estados Unidos son los enemigos de Dios … Los evangélicos estadounidenses creen que Dios favorece activamente a los Estados Unidos en los conflictos internacionales … esas guerras no son entre los ejércitos y naciones, son batallas cósmicas entre fuerzas del bien, América, y las fuerzas del mal, representadas por los enemigos de los Estados Unidos. “

Es evidente que Robertson busca correlacionar la defensa de los grupos LGBT con el extremismo de un grupo islámico para así justificar la conquista final de Palestina y la supremacía de Israel en el Medio Oriente, sin entender que el Islam también condena “las prácticas homosexuales”. Pat Robertson ejemplariza lo que Shahak denomina la ultra alianza: ultra conservadores y ultra religiosos.

Oportuno es recordar un viejo e instructivo dicho: “el pueblo que desconoce su historia está condenado a repetirlo.” El ciudadano norteamericano tiene hoy ante sí, la oportunidad y responsabilidad histórica de evaluar críticamente todas las piezas de este aparente rompecabezas político usando las ciencias sociales, y a través de un tipo de “ingeniería inversa” denunciar los parámetros de una ideología racista y absolutista que ha permeado la nación americana en contra del estado de derecho, la democracia secular, sometiéndose a un nacionalismo caduco del siglo XIX y a utopías teocráticas.

Lorenzo E. Orrego

Junio 17, 2016

Santa Clara


[1] “Open Secrets, Israeli Nuclear and Foreign Policies” Israel Shahak, Pluto Press, pg. 40

[2][2] “Open Secrets, Israel Nuclear and Foreign Policies”, Israel Shahak, Pluto Press, pg. 45

[3] La historia de Sodoma y Gomorra (Génesis 19),probablemente la más popular; cuando Dios llama a la homosexualidad una abominación (Levítico 18:22 y 20:13); cuando el pueblo se aleja de Dios (Romanos 1:26-25), y en forma indirecta o en todo caso discutible en Corintias 6:9-10y en 1ra de timoteo 1:10

[4] http://www.salon.com/2004/02/26/gay_marriage_15/

[5] http://www.nytimes.com/2004/11/04/politics/campaign/samesex-marriage-issue-key-to-some-gop-races.html

[6] http://www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/shows/jesus/president/spirituality.html

[7][7] Según señala la página oficial de George W. Bush, El sermón de la iglesia del día que ganara la reelección a la gobernación de Texas lo habría ‘inspirado’ El sermón describe el plan de Moisés por Dios para dirigir y rescatar a su pueblo de Egipto. Durante el servicio, la madre de Bush se inclinó hacia él y le dijo: “Él {por Dios} te está hablando.” El sermón concluyó con un mensaje sobre la posibilidad de que cada individuo tiene que encontrar su vocación. Bush sintió, aparentemente, una “seguridad” que estaba pre- destinado a ser el presidente y autorizó Karl Rove para comenzar a prepararse para una campaña nacional.

[8] “Israel and the Clash of Civilisations, Iraq and the plan to Remake the Middle East”, Pluto Press, London, pg. 23

[9] Ídem, pg 23

[10] “Israel and the Clash of Civilisations: Iraq, iran and the Plan to Remake the Middle East”, Jonathan Cook. Pluto Press,

[11] http://thinkprogress.org/world/2015/11/10/3720765/religious-right-israeli-settlements/

[12] “Israel and the Clash of Civilisations, Iraq and the plan to Remake the Middle East”, Pluto Press, London

[12] Idem, pg. 33.

[13] http://faculty.maxwell.syr.edu/hpschmitz/PSC350/PSC350Readings/BushSudanOil.pdf

[14] http://www.christianheadlines.com/blog/evangelical-leaders-respond-to-supreme-court-ruling-on-same-sex-marriage.html

[15] http://www.christianpost.com/news/why-do-so-many-evangelicals-so-strongly-support-israel-136071/

[16] http://newcenturytimes.com/2016/06/14/pat-robertson-thinks-muslims-and-gays-are-allies-so-we-should-let-them-kill-themselves-video/

[17]The Clash of Civilization, and the Remaking of the World Order” Samuel P. Huntington, Simon & Shcuster Paperbacks, chapter 9.

[18] “Orientalism”, Edward W. Said, Vintage books Editions 1979

[19] “How to Win a Cosmic War, Confronting Radical Religion.”, Arrow Books 2010, pg.94

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