La segunda vuelta electoral en el Perú

Nos encontramos a pocos días de efectuarse la segunda y definitiva vuelta de las elecciones 2016, la que culminará con la elección de Keiko Fujimori o Pedro Pablo Kuczyinski a la presidencia del Perú. Quien salga elegido debe serlo gracias a un voto diferente, un voto que no sea partidario sino claro, inquisitivo y alerta; es decir, el elegido no solamente asume la presidencia  sino se compromete a cumplir las promesas que postuló durante campaña, entendiendo además–lo más importante, que se someterá al escrutinio popular durante su función ejecutiva no sólo a través del congreso y el poder judicial (aunque corruptos e ineficientes), sino de las organizaciones populares sin ninguna restricción ilegal. La corrupción institucionalizada en todos los estamentos, funciones y funcionarios de la nación demanda de los electores esta tarea.

 

clip_image002[4]Además de la presidencia, las experiencias de los treinta últimos años del congreso peruano señalan que los políticos de todas las bandadas legislaron más para el partido al que pertenecerían (o pertenecen) y básicamente para provecho propio. El resultado es corrupción, apropiación ilícita generalizada, incompetencia, dilapidación no sólo del erario nacional sino de las riquezas nacionales. En simples indicadores, el PBI en los últimos 20 años muestra un gran crecimiento económico. En 1991, el PBI fue de 26,658 millones de soles mientras que en 2011 fue de 495,015 millones de soles[1], un crecimiento de casi 19%  en moneda nacional, que no se refleja en un mejor nivel de vida para la mayoría de los peruanos pero que señala por el contrario la aguda pobreza a la que está sometida.

 

Una inspección rápida de la gráfica del PBI real desde 1950 hasta el 2012, en millones de soles, por presidentes, muestra que el único presidente que decreció el PBI fue Alan García y que el proceso de recuperación de esta fuerte caída se encontró paralizada durante la mitad del primer período de Alberto Fujimori. El motivo de este largo parálisis no está suficientemente ilustrado, pero de haberse empleado este concepto del voto crítico y extendido del ciudadano a través de las organizaciones populares, partidos realmente democráticos, el gobierno del Ing. Fujimori hubiera sido obligado a responder y actuar. Por otro lado, la distribución del ingreso nacional[2] sigue siendo muy desigual. El 10 por ciento de la población controla el 35.4 por ciento de la riqueza del país, mientras que el 10 por ciento más pobre del país sólo 1.6.

 

La publicación 2000 World Development Indicators[3]  señala lo siguiente: “Mientras los barrios ricos han tenido acceso al agua potable, eliminación de residuos, carreteras pavimentadas, y  electricidad durante décadas, estos servicios son nuevos para la mayoría de los barrios pobres. De hecho, sólo en la década de 1990 la mayor parte de Lima recibió electricidad, mientras que el agua para muchas áreas todavía es aún llevada en camiones cisternas”

 

El PBI (producto interno bruclip_image006[4]to) que ha hecho de alguna manera ricos a un sector ínfimo de la población del Perú, es básicamente extractivo (hidrocarburos) y construcción, con muy poco valor agregado[4]. Resultado de la negligencia política de todos los partidos, de los individuos que estando en el poder se desentendieron de la educación—y que ahora postulan a la presidencia. Si bien el nivel de analfabetismo en el Perú es de 6.2%[5], el que se mantuvo casi constante en la última década  lo que preocupa son lo más clip_image004[4]bajos niveles de destrezas y conocimientos en matemáticas, ciencias, y los alarmantes niveles en retención y comprensión de lectura de todo el continente. El diario el Comercio[6] del 3 de diciembre del 2013 dice lo siguiente: “En matemática, ciencia y comprensión lectora la realidad es la misma. “El Perú ocupa el último lugar entre los 65 países que participaron en el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) 2012. El examen es elaborado cada tres años por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)”. y añade en relación con el PBI: “El sector Educación también resaltó que el Perú y Colombia tienen el menor PBI per cápita de la región (US$10.076 y US$10.175, respectivamente).”   

Esta situación es insostenible y demanda no sólo planes económicos y cambios estructurales sino de un compromiso e idea nacionales que ni Keiko Fujimori ni Pedro Pablo Kuczynski han formulado. Los dos candidatos tienen la oportunidad histórica de iniciar el cambio y el pueblo el demandarlo con el compromiso del activismo y la vigilancia políticos.

 

 

 

Lorenzo Orrego

mayo 18 del 2016

Santa Clara

 

 

 

 

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