Irán y el cambio

La firma y la ejemplar implementación[1]–hasta el momento– del acuerdo nuclear entre Irán y el grupo de los países más poderosos del planeta, conocido como P5+1 (EEUU, Gran Bretaña, Francia, China y Rusia además de Alemania) obligan a reflexionar sobre la enorme consecuencia geo-política que este acuerdo acarrea para el Medio y Cercano Oriente, el Occidente; y en especial para los Estados Unidos de Norte América y su más cercano aliado y socio, Israel.

Es pertinente mencionar que el mencionado acuerdo nuclear no representa una derrota política para Irán. Por el contrario es, finalmente, el franco reconocimiento de los EEUU a la victoria de la revolución del Ayatollah Khomeini de la primavera de 1979, y la aceptación de un estado musulmán shia–en directa contraposición a la corriente sunni de Arabia Saudita, protector de las sagradas ciudades de la Meca y Medina, además de confiable socio de los Estados Unidos e Israel.

Con respecto a la rivalidad entre Irán de fe shia y una Arabia Saudita sunni, es importante señalar que Irán tiene una población de 7clip_image0028 millones de habitantes, mientras que Arabia Saudita alcanza a sólo 29 millones, es decir que Irán supera Arabia Saudita en 49 millones de personas, de los cuales la gran mayoría (46 millones) es musulmán shia. Por el contrario, el PBI de Arabia Saudita per cápita es $24,161, casi cinco veces superior al de Irán, lo que económicamente le permite a Arabia Saudita convertirse en el cuarto país mejor armado del mundo.

Irán para combatir esta disparidad económica (y militar), evitar un desborde popular interno similar a la Revolución de Egipto del 2011 (que derrocara al presidente Hosni Mubarak) que pueda ser capitalizado por el fundamentalista sunni de ISIS, decide no sólo negociar y dar cumplimiento al acuerdo –básicamente el desmantelamiento de su instalación de plutonio en Arak y del núcleo del reactor, el envío de la mayor parte de su uranio de bajo enriquecimiento a Rusia, y la reducción drástica del número de centrifugas instaladas en Fordow y Natanz–sino que además lo hace en menos tiempo de lo esperado. Obviamente con la esperanza de que las sanciones le sean levantadas a la brevedad.

Este pasado sábado 16 de enero, la Agencia Internacional de Energía Atómica anunció la verificación: Irán había cumplido con todas las obligaciones del acuerdo nuclear. Tras este anuncio, la Unión Europea y los Estados Unidos declararon que las sanciones económicas impuestas a Irán serían levantadas permitiendo a Irán poder acceder a aproximadamente $ 100 mil millones de dólares de activos congelados, vender su petróleo libremente en el mercado internacional, y hacer uso del sistema bancario internacional para las transacciones financieras, actuando como un miembro normal del sistema económico internacional.

Si Vietnam significa la derrota militar norteamericana a manos del comunismo, Irán representa la victoria de la revolución musulmana sobre los EEUU e Israel (no está lejos el recuerdo de los insistentes esfuerzos del gobierno israelí por bloquear el Acuerdo Nuclear en el Senado norteamericano después de reconocer que la administración de Obama no tenía apetito político y militar para bombardear la capacidad nuclear iraní). Significa, además, que por una rarísima ocasión Israel se ve impedida de atacar a Irán, en concordancia con su militarizada doctrina de política exterior, sintetizada en el “uso ilimitado del uso limitado de la fuerza[2]” para disuadir y castigar al contrario. Irán es el único país musulmán de la región, aunque persa, al que Israel nunca ha podido dominar militarmente, y esto favorece la creación de una actitud de invencibilidad y liderazgo.

El resultado más importante del acuerdo nuclear y su rápida aplicación es, probablemente, el acercamiento entre Estados Unidos e Irán en condiciones mutuamente beneficiosas. Este posible escenario ha alarmado a los adversarios árabes de Irán, básicamente Arabia Saudita, y a Israel no cabe duda. El acuerdo, además, no impide al gobierno iraní equiparse militarmente, y al convertirse en el cuarto exportador de petróleo en el mundo las propuestas de venta no tardarán en materializarse, empezando sin lugar a dudas con la industria militar americana.

Si la respuesta de Occidente y en especial de los EEUU a la victoria de la revolución iraní de 1979 hizo que se incorporara negativamente el islam al discurso político mundial –y el OLP y la lucha por la liberación de Palestina pasa a ser parte de la ‘ideología violenta musulmán’ y no el derecho internacional de la autodefensa–, el mensaje actual de los medios de comunicación no es diferente. Recordemos que en esa oportunidad los medios concibieron al islam como un movimiento político más cercano en espíritu al comunismo o fascismo que a alguna religión tradicional; que “no puede ser investigado como lo haríamos con cualquier otra cultura o religión porque, a diferencia de las otras, el islam se ubica fuera de la ‘normal’ experiencia humana, como si de hecho todo dentro de esta religión semejara a un psicopatológico ser humano”, explica Edward Said[3].

De poco sirve la experiencia de la Guerra del Golf de 1991 que devela las diferentes corrientes del islam y cuestiona doctrinalmente la presencia de tropas extranjeras en Arabia Saudita, aún en el presente los medios corporativos de comunicación insisten en la misma definición del islam. Los candidatos a la nominación republicana a la presidencia de los EEUU, por ejemplo, politizan con vehemencia visceral el ‘peligro’ del islam sin querer entender todas sus consecuencias. Como señala J, Esposito,[4] la guerra de 1991 galvanizó un breve nacionalismo anti imperialista árabe cuando arreciaban durísimos ataques ideológicos de Occidente contra Irak y el secular Sadam Hussein.

El conflicto israelí-palestino que el Irán revolucionario juró hacerlo suyo no ha jugado todavía ningún papel político, ¿Podría acaso Irán ofrecer participar en la destrucción de ISIS, además de ayudar a la estabilización de la zona a cambio de exigir la liberación final de Palestina? Irán se convertiría en un viable líder islámico en contraste con el liderazgo que pretende el califato de ISIS. La comunidad europea respaldaría la propuesta con el fin de librarse de la presión que los millones de refugiados sirios e iraquíes ejercen en su ya maltratada economía.

Si el lenguaje actual de los políticos y la prensa no difiere del discurso del pasado respecto a la supuesta ‘amenaza’ del Islam a la cultura occidental[5], la capacidad de comunicación si ha variado en la medida que ya no es patrimonio exclusivo de las corporaciones. La comunicación se ha democratizado gracias a las redes sociales del Internet, y el activismo liberal demuestra creciente independencia intelectual. Este acercamiento entre los Estados Unidos e Irán, producto de concretas circunstancias políticas, y el desarrollo de una prensa más universal inquieta sin lugar a dudas a Israel y Arabia Saudita por igual.

Lorenzo Orrego

Santa Clara

23 de enero del 2016


[1] https://www.whitehouse.gov/issues/foreign-policy/iran-deal

[2] Maoz, Zeev, Defending the Holly Land” pg 296, University of Michigan, 2009

[3] Edward Said, “Covering Islam”, pg xviii, Vintage Books, March 1997.

[4] John L. Esposito, “The Islamic Threat, Myth or Reality”, pg 253, Oxford University Press, 1992

[5] John L. Esposito, “The Islamic Threat, Myth or Reality”, pg 252, Oxford University Press, 1992

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One Response to Irán y el cambio

  1. Jose Orrego says:

    Definitivamente yo si creo que el discurso político e ideológico ha cambiado en ambas partes en disputa, y esto creo yo se debe a la aparición súbita e inesperada de ISIS y su rápida expansión en el mundo árabe que. Por una parte pone en peligro la propia existencia de las naciones del medio oriente y de la cuál el gobierno de Irán es consciente que tiene que erradicar para asegurarse su existencia como nación. Y por otro lado y me atrevo a decir el de la presión de los paises miembros del P-5+1 hacia EEUU para lograr un acuerdo con Irán en materia del desarrollo de su energia atómica. logrando así liberar tensiones y enfocarse todos en la lucha del mal mayor que es ISIS, asegurarse además el suministro de petróleo para occidente. Lo que venga después es decir el problema palestino, Arabia Saudita, etc. pasa a un segundo plano cuando todos los participantes de este problema tienen un enemigo común que es ISIS.

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