El acuerdo nuclear con Irán

El senado americano se encuentra próximo a votar la ratificación del acuerdo nuclear que las potencias mundiales, con el liderazgo de los Estados Unidos, habrían logrado con la República Islámica de Irán. El acuerdo que finalizó el mes pasado después de más de un año de intensas negociaciones, tiene la capacidad de hacer retroceder el programa nuclear de Irán a niveles de investigación y usos pacíficos, además de la expresa prohibición de la producción e investigación de armas nucleares a cambio de un alivio en las duras sanciones económicas.

Tres grupos importantes han declarado su apoyo al acuerdo. En primer lugar están los más destacados científicos nucleares que tienen que ver con la investigación, desarrollo y producción nuclear con fines pacíficos y bélicos norteamericanos. Un segundo grupo lo constituye los líderes religiosos judíos. Finalmente, el tercer grupo de apoyo al tratado nuclear está compuesto por importantes militares israelitas (y americanos), además de connotados miembros, algunos en el retiro, de los servicios de inteligencia israelí.

Veintinueve de los más importantes científicos de la nación, incluyendo premios Nobel, expertos en armas nucleares y ex asesores en asuntos de ciencias a diversas administraciones de la Casa Blanca – la mayoría con credenciales Q que les dan acceso a información ultra secreta respecto al diseño de armas nucleares y que se considera del más alto nivel de seguridad nacional– recientemente escribieron al presidente Obama exaltando el acuerdo con Irán, al que calificaron de “innovador y riguroso”. Es de destacar que la primera firma en la carta es de Richard L. Garwin, el físico que ayudó a diseñar la primera bomba de hidrógeno del mundo y que ha asesorado a las diversas administraciones en Washington sobre armas nucleares y el control de las mismas.

La carta de aprobación de los científicos da de hecho importantes argumentos a la Casa Blanca después del golpe que el presidente Obama sufriera el pasado jueves, cuando el senador demócrata Chuck Schumer, de Nueva York, y una de las voces judías más influyentes en el Congreso, anunció que se opondría al acuerdo. La carta de los científicos reafirma no sólo el hecho que el acuerdo en gran medida mitiga “las preocupaciones sobre actividades clandestinas”, sino que además reconoce que el lapso de 24 días para efectuar investigaciones en cualquier lugar en Irán es racional describiéndolo como “sin precedentes”, y añade que el acuerdo permitirá una inspección eficaz a presuntas actividades ilícitas que pudieran efectuarse por parte del gobierno iraní.

Respecto al segundo grupo, más de 340 rabinos estadounidense de “todas las corrientes del judaísmo” han firmado una carta anunciando su apoyo al acuerdo nuclear –a pesar de todos los esfuerzos del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu en su descarada interferencia en las deliberaciones internas del país y en las relaciones entre las naciones, además del esfuerzo por desprestigiar al presidente Barack Obama al presentarlo como un “débil pacificador”.

El asunto del acuerdo nuclear pone además de relieve, las diferencias dentro de la comunidad judía estadounidense, por un lado, y por el otro, a los “halcones” neoconservadores estrechamente conectados a legisladores del Congreso, mayormente republicanos, conocidos por sus doctrinas belicistas y patrioteras. El acuerdo expone, además, a aquellos que realmente no quieren ver algún tipo de solución pacífica a la perpetua inestabilidad del Medio Oriente. Los rabinos explican: “Estamos profundamente preocupados con la impresión de que los dirigentes de la comunidad judía estadounidense están unidos en oposición al acuerdo”, y afirman categóricamente: “Nosotros, junto con muchos otros líderes judíos, apoyamos plenamente este acuerdo nuclear histórico”, y añaden, “[f]elicitamos a los EE.UU., al presidente y al equipo de negociación por su dedicación en lograr un acuerdo que impide a Irán la obtención de armas nucleares. Este acuerdo es bueno para Estados Unidos, para nuestros aliados en la región, y es el mejor arreglo posible dadas las actuales realidades internacionales.”

Un tercer grupo importante, formado por militares israelitas en apoyo al acuerdo nuclear es resaltado en el diario israelita Haaretz. El diario publicó este 5 de agosto una impresionante lista de altos mandos militares israelitas los que escribieron una carta conjunta al primer ministro israelí Netanyahu instándolo a apoyar el acuerdo nuclear con Irán.

Las palabras de advertencia del rabino Samuel Gordon deben llevar a la reflexión: “Si el Congreso rechaza finalmente el acuerdo, las consecuencias para los Estados Unidos, Israel, la comunidad judía y el mundo serán significativos. Tememos que el resultado sea el colapso del régimen de sanciones internacional, la aceleración por parte de Irán para obtener armas nucleares, una carrera armamentista en el Medio Oriente y el aislamiento de Israel y los Estados Unidos como aliados internacionales.”

Lorenzo Orrego

Santa Clara

agosto 19 del 2015

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