Je suis Charlie

Recientemente el mundo entero se enlutó y enfureció por Francia herida por dos acciones criminales. Primero, por el ataque a la revista satírica Charlie Hebdo en la que perecen sus dos principales caricaturistas y el editor, además de dos policías; y posteriormente, por el asalto a una tienda judía y la consecuente muerte de cuatro parroquianos, todo a manos de cinco musulmanes fundamentalistas, probablemente de al-Qaeda o ISIS. Sobran argumentos para demandar justicia, no cabe la menor duda. Sin embargo, esa misma actitud de rechazo y denuncia a lo irracional y barbárico no se manifiesta cuando los periodistas que mueren son aquellos que cubren el conflicto judío-palestino y sus muertes pasan al olvido, sin derecho a ser investigadas, o por el encarcelamiento de periodistas de Al Jazeera que cubrían la situación política de Egipto, socio de Israel y los EEUU. De esto no se informa ni se protesta, pero revela la disparidad de reacción al mismo tipo de violencia y a la violación del derecho de informar y estar informado.

“Je suis Charlie” emociona a muchos con un sentido de destino porque la libertad de expresión se valora como el último bastión de las ideas, la razón, y la justicia. Pero la libertad de expresión nunca estuvo en peligro en Francia, ni siquiera cuando morían todas esas infortunadas personas. Aquello fue un aborrecible crimen no un acto en contra de la libertad de prensa o de expresión, como se le trata de presentar –la misma acción de protestar en las calles así lo testifica–. Sin embargo, sí se atenta contra la libertad de expresión y prensa cuando se controla todo intento de crítica y análisis del problema israelí-palestino. En una entrevista para la BBC, Owen Jones, periodista de The Independent, explicó que la gran mayoría de los periodistas del mundo entero no se atreven o no quieren hablar sobre los ataques de Israel en la Franja de Gaza[1]. La sola mención del maltrato de palestinos a manos de judíos israelitas, por ejemplo, le costó al periodista Jim Clamcy, veterano de 34 años de CNN su empleo[2].  Aquello fue un ataque a la prensa, al derecho de expresión individual y colectiva. ¿Quién podría en el futuro intentar un comentario similar en CNN u otras cadenas televisivas? Esto es, de hecho, coacción de la libertad de prensa y expresión, pero nadie sale a las calles hacer oír su voz: “Je suis Charlie”.

Es difícil no destacar el virtual silencio de la mayoría de las cadenas de televisión y cable en los EEUU–excepto probablemente por Fox News[3]– acerca de la próxima visita del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu al Congreso de los Estados Unidos. Un asunto importantísimo para la política internacional (y militar) de la Unión Americana, pero  la prensa casi no lo discute, y obliga a preguntar: ¿Por qué Israel puede determinar el curso de la política norteamericana, especialmente la relacionada con el Medio Oriente, y no poca veces en contra de sus propios intereses?

Para el primer ministro Netanyahu la simple idea de negociar o discutir el desarrollo nuclear iraní, como lo plantea el presidente Obama, es inaceptable, soberbiamente inaceptable, y decide actuar. Acepta la invitación que le hace unilateralmente el Speaker of the House para dirigirse al congreso americano este 3 de marzo, convirtiéndose en una suerte de vocero del GOP o Partido Republicano en su respuesta al último discurso del presidente a la nación. Para Netanyahu, sin embargo, a dos semanas de una competitiva elección nacional, en un ambiente de tremenda intranquilidad política en la región, significa además, una oportunidad de flexionar los músculos políticos en la arena americana, con el objetivo inmediato de frustrar cualquier solución pacífica con Irán pero además con la intención de mostrar a sus seguidores y potenciales seguidores la fuerza política de disuasión que posee.

Gracias a esta ‘audacia’ política, que además parece un acto de desdén hacia el primer presidente afro-americano, Netanyahu buscará primero entorpecer las negociaciones, ya en marcha, entre Irán y una coalición internacional liderada por los EEUU de la que es parte China y Rusia respecto al uso y alcances de la energía nuclear en Irán. Segundo, esta decisión de dirigirse a la nación norteamericana y oponerse abiertamente al plan de negociación de su presidente, ha expuesto, involuntariamente, el nivel de influencia que goza Israel en la política americana. Netanyahu demandará se imponga medidas más drásticas contra Irán sin demora –en contra de la expresa voluntad del presidente Obama–, y aún, como lo explica The Jerusalem Post[4], en contra de la opinión de la agencia de inteligencia israelí, Mossad, (que considera que las acciones del primer ministro israelí serán contraproducentes para el objetivo primario de detener el desarrollo atómico de Irán). Es evidente que Boehner y Netanyahu tienen agendas políticas personales, pero usar al primer ministro como contraparte al presidente Obama demuestra cuan profunda es la interferencia istraelí en los asuntos norteamericanos. Stephen Walt[5] explica que “[El] intentar influir o manipular la política exterior de otros estados es una de las principales tareas de la diplomacia tradicional” lo que demanda, especialmente de los líderes políticos y de la prensa, expresa vigilancia. Sin embargo, los medios de prensa norteamericanos siguen callados, los políticos maniatados, y las calles vacías de “Je suis Charlie”.

Así mismo, las acciones de Israel y los EEUU para bloquear a la Corte Penal Internacional (CPI) –The International Criminal Cout (ICC)– por la decisión de abrir una investigación preliminar por los último eventos de fuerza (noviembre 2014) en los territorios ocupados de Gaza, no significa otra cosa que silenciar la verdad sobre la violencia israelí. El sólo hecho de que las acciones que ha cometido –y comete– en contra del pueblo palestino sean analizadas, denunciadas y juzgadas aterra al sistema y por tanto hace uso de todos los recursos disponibles para silenciar. Palestina podría perder millones de dólares de ayuda estadounidense si intenta utilizar su recién adquirida membresía a la CPI –advirtió el importante senador republicano Lindsey Graham.[6] Israel ha detenido además, la transferencia de los ingresos fiscales que recauda en nombre de los palestinos en represalia por la decisión de a unirse a la Corte Penal Internacional de La Haya. Israel sabe que si logra controlar al sistema legal internacional –y la retórica– el status quo del problema palestino se verá alargado y las voces de denuncia silenciadas.

Si el pueblo palestino se ve imposibilitado de defender su ocupado territorio, conforme lo garantizan las leyes internacionales, es decir a través de acciones militares; si Israel amenaza con retener el dinero tributario palestino y los EEUU suspender toda ayuda económica norteamericana porque Palestina hace uso del sistema legal internacional; y si además se trata de desprestigiar el movimiento (BDS) –Boicot, Desinversión y Sanciones[7]– con el trillado argumento del antisemitismo y hacer ‘ilegal’ cualquier boicot, entonces todos debiéramos ser “Je suis la Palestine”

Sin una calle amordazada.

Lorenzo Orrego

Santa Clara

enero 30, 2015


[1] ttps://pocamadrenews.wordpress.com/2012/11/27/hablando-claro-sobre-conflicto-israel-palestina-owen-jones-periodista-ingles-video-gaza/

[2] Jim Glancy,

https://www.facebook.com/davidicke/photos/a.164527493841.118396.147823328841/10152769410338842/?type=1&theater

[3] Más allá de las violaciones a reglas, procedimientos, y etiquetas diplomáticas que se rompieron con la invitación y aceptación del primer ministro Netanyahu, Israel en un arranque de soberbia, estupidez política o ambas dejó expuesto el grado de influencia que ejerce sobre el gobierno norteamericano. Un jefe de estado debe coordinaar con otro si pretende hacer una visita, por ello la empresa Fox News, conocida por su abierto apoyo al Partido Republicano (GOP) especialmente a su ala más conservadora, el Tea party, y a Israel, critica a Boehner y a Netanyahu pues entiende que este incidente facilita develar el nivel de intromisión de la política israelita en la norteamericana. Por ello, un ataque frontal a los líderes republicano y sionista, divertiría la atención hacia ellos y no a los niveles de influencia israelita.

[4] Jerusalem Post, http://www.jpost.com/Israel-News/Politics-And-Diplomacy/Report-Mossad-undercuts-Netanyahu-warns-US-Congress-against-more-Iran-sanctions-388535

[5] Stephen M. Walt, “Taming American Power, The Global Response to U.S Supremacy”, W.W Norton, pg. 194

[6] Graham Lindsey, http://www.independent.co.uk/news/world/middle-east/palestine-could-lose-millions-in-us-aid-if-they-sue-israel-in-icc-for-alleged-atrocities-9989213.html

[7] El movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) es una campaña mundial que intenta aumentar la presión económica y política sobre Israel para cumplir con el fin de la ocupación israelí y la colonización de la tierra palestina, la plena igualdad para los ciudadanos árabe-palestinos de Israel, y el respeto al derecho de retorno de los refugiados palestinos

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