ISIS o IS en el Medio Oriente

Desde la creación del Estado Islámico (IS), o el hasta hace poco llamado ISIS –acrónimo de Islamic State of Iraq and Grater Syria, las variables de la violencia en el Medio Oriente cambiaron cualitativamente para el mundo islámico especialmente y merece un análisis aparte. Es claro que el tipo de lucha que IS o ISIS desarrolla en Irán e Irak es diferente a todas las otras formas de violencia de la región. Es evidente, además, que no se trata de una banda armada; tampoco de un grupo en armas con metas nacionalistas particulares. Es un grupo estructuralmente organizado, armado de ideología y equipo bélico en servicio de la fé islamista Sunni y de la formación del Estado Islamista, o El Gran Califato. Este es un nuevo discurso político, pero a la vez antiguo, basado en la tierra y la lucha cósmica como la llamaría Reza Azlan; y Occidente se queda sin respuesta.

No se requiere de un análisis muy profundo para develar críticos elementos en la naturaleza de ISIS. Existe, en primer lugar, un nivel de determinación, racionalidad y violencia de grupo pocas veces visto en la región. Segundo, los rebeldes se organizan y se movilizan de afuera hacia adentro, alrededor del credo islámico, común denominador de las diversas etnias, razas y lenguas que la componen –quizá el elemento más importante. Tercero, los líderes no son mesiánicos, el objetivo lo es –un progreso táctico importantísimo. Cuarto, sus líderes son islamistas forjados en la lucha armada que plantean objetivos concretos de corto y mediano plazo: la conquista de Siria, Irak y probablemente Líbano en primera instancia, y posteriormente Jordania, Palestina e Israel, y parte del sur de Turquía. Quinto, a diferencia del extinto PLO, Hamas, o Fatah, cuyos líderes de orden estrictamente nacionalistas se entrampan en el poder sin ningún plan de redefinición no ya el fracasado nacionalismo Pan-arábico, si no una identidad más concretamente palestina; a diferencia también de Hezbola, que se reagrupa en el tribalismo libanés, sangrante aún por su apoyo al PLO de Arafat; o del fallido Talibán de Afganistán, cuyo islamismo se ahogó en fanatismo y ‘amapola;’ o el fracaso de la experiencia occidental democrática en Palestina y en Egipto, cuyos líderes aceptaron el discurso democrático occidental, y se les impidió gobernar –ISIS por el contrario intenta un discurso diferente, mayor quizá, no por eso mejor.

El Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIL) como también se le denomina a ISIS, solía tener un nombre diferente: Al Qaeda en Irak (AQI) –aunque los términos nunca fueron intercambiables. ISIS o IS se difiere de al-Qaeda, del que se crea y se escinde, pues entiende que el llamado “enemugo-de-afuera”, vale decir el sionismo y su aliado el Occidente en todo lo que ello representa, si bien operan como el revelador de la nacionalidad y unidad árabe, esa función de “el otro”, el “polo negativo” según lo define Michel Winock,[1] no es suficiente para iniciar la edificación del Estado Islamista. Es necesario un replanteamiento táctico del uso de la fuerza. Lo que se propuso al-Qaeda fue invertir el foco original del jihadismo que es la atención del “Enemigo Cercano” –los régimes árabes, los hipócritas imames– por el “ Enemigo de Afuera”–Israel, EE.UU., Europa con los resultados ya conocidos. ISIS, por el contrario, postula, estratégicamente, en volver al enfoque del “Enemigo Cercano”, al retorno del localismo sobre el ‘globalismo’[2] en una dimensión diferente. Aunque la situación Palestina constituya una espina el la psiquis y el sentimiento de todo árabe y musulmán, ISIS prefiere objetivos más sostenibles y obtenibles: Irak y Siria. La Ruptura de al-Qaeda e ISIS se hizo progresiva como lo fue el desarrollo de una nueva percepción política en los cuadros más radicales del al-Qaeda: el retorno a la tierra mítica del gran Estado Islámico. El Gran Califato conformado por Irak, Siria, Líbano, Jordania, Palestina e Israel, y parte de Turquía[3]

Si bien la alianza de las tropas estadounidenses y las milicias derrotaron a Al Qaeda en Irak durante la “oleada” post-2006 –no pudieron destruirla. El comandante estadounidense en Irak, general Ray Odierno, describe en 2010 a ISIS en su relación a al-Qaeda como menos conspicuo, pero “fundamentalmente el mismo,” lo que le permitió quedarse fuera del ‘radar’ de Occidente por algún tiempo y avanzar en sus preparativos. Pero un año después, en el 2011, ISIS se activa y libera con éxito un número de prisioneros detenidos por el gobierno iraquí. Este hecho marca la evidencia de su fuerza y la ruptura programática con al-Qaeda. ISIS y al-Qaeda se divorciaron en febrero de 2014. Según Barack Mendelsohn, un politólogo de Haverford College, la relación de ISIS y el aparato central de al-Qaeda (AQC) siempre fue tensa, era “…más una cuestión de intereses mutuos que de ideología compartida.” Cuando ISIS afirmó que controlaba Jabhat al-Nusra, el enclave oficial de al-Qaeda en Siria, y desafió las órdenes del líder de al-Qaeda, Ayman al-Zawahiri de retroceder, fue la primera vez que un líder de una franquicia de al-Qaeda desobedecía públicamente a un líder del movimiento. ISIS también desafió las reiteradas órdenes de reducir drásticamente el número de civiles muertos en Siria e Irak, y obliga a al-Qaeda, en un comunicado de febrero de 2014, a desautorizar cualquier conexión con ISIS. Si bien comparten la misma fe, las estrategias difieren.

Para ISIS, el infiel imperialismo occidental, representado por el sionismo israelí y los EE.UU, no significa el objetivo inmediato de su lucha; su dialéctica lo lleva a Siria e Irak y al armamento, especialmente el americano dejado en Irak. (oportuno es mencionar, en todo caso, la exitosa eliminación de las armas químicas y bacteriológicas de Siria a cargo de la ONU y los EE.UU., así como la renuencia de la administración de Obama a armar a los no identificados rebeldes en Siria.) En ISIS la convicción religiosa y la acción militar se funden en un nuevo discurso político. Esta sola condición transmuta el cálculo político drásticamente –todas las fronteras nacionales se trasforman en meras referencias administrativas que definen una unidad política-religiosa mayor y más fuerte. Hoy, ISIS y al-Qaeda compiten por la influencia sobre los grupos extremistas islámicos de todo el mundo y algunos expertos creen ISIS puede superar a al-Qaeda como el grupo más influyente a nivel mundial.

Finalmente, ISIS termina de definirse vis-á-vis el sionismo. ISIS y el sionismo presentan paralelos y características similares. Ambos reafirman su convicción de la“vuelta” a la tierra de sus orígenes; el primero a la “Gran Israel”, y el segundo al “Estado Islamista.” Uno y otro se ven fuertemente influenciados por la fuerza del dogma religioso que se manifiesta, entre otras, por el desprecio de la vida ajena, especialmente de aquellos que profesan una creencia diferente. Los medios de comunicación y los expertos en el área no cesan de informar acerca de la brutalidad que representa ISIS, como lo prueba la inmensa cobertura que recibió la decapitación del periodista James Foley efectuada recientemente, o las ejecuciones masivas de luchadores kurdos y sirios. Sin embargo, una revisión a la reciente historia de Israel en su lucha contra la nación palestina, muestra similitudes alarmantes en su desprecio por la vida que no sea judía. Durante la invasión del 2008 a Gaza a cargo de las fuerzas IDF de Israel, el Jefe del Estado Mayor Rafel Eitan, y el Primer Ministro Yitzhak Rabin, en su intento de ‘justificar’ la violencia contra el pueblo palestino expresan, “ellos [los civiles palestinos] son como saltamontes comparados con nosotros, por tanto sus cabezas (el subrayado es mío) pueden ser estrelladas contra las rocas y paredes.”[4] Esta terminología, proveniente de los altos mandos políticos y militares, es sólo un pálido reflejo, en palabras de Chomsky, de la prédica de las autoridades rabínicas, y su influencia en el IDF, en los colonos de Cisjordania y en la ‘conciencia’ colectiva de Israel. Influencia que alcanza a los intelectuales americanos: El profesor Alan Dershowitz, por ejemplo, de la universidad de Harvard tratando de ridiculizar la discusión sobre el ratio de muertes de palestinos sobre israelitas afirma que este ratio “debería incrementarse no a mil por uno, si no a mil por cero.[5]” Esta afirmación de un intelectual al servicio del sionismo es remarcablemente similar a la expresada por el rabino ex jefe sefardí en una misiva al primer ministro Olmert en la que le informaba que no hay “absolutamente ninguna prohibición u obligación moral contra la matanza indiscriminada de civiles durante una masiva ofensiva militar en Gaza,” como lo informara el Jerusalem Post.

No hay duda que la decapitación (y la filmación misma) del periodista James Foley a manos del ISIS es macabra, inhumana, y aberrante, pero tampoco lo debe ser cuando judíos ortodoxos y civiles israelíes se concentran en los montes convertidos en galerías para observar como las bombas israelíes masacran a la aterrorizada población palestina y gritan “bravo!, bravo!” como si se tratara de un espectáculo deportivo, según lo describiera The Wall Street Journal en el año 2009[6], y que se repite como un calco en el reciente ataque a Gaza. Es evidente que la influencia religiosa en ambos bandos alcanza niveles alarmantes cuando se habla de la dignidad humana. La lucha de todo individuo debe ser por humanizar no sólo al ser humano pero la fe misma.

La historia nos dice que no va a haber una solución militar a la problemática del Medio Oriente, por lo que es necesario encontrar alternativas serias a los argumentos de ISIS, y negociarlas justa y honestamente lo antes posible. Lamentablemente, el hecho que la política nacional americana funcione a niveles tribales, hará que la respuesta sea apresurada, inorgánica, antojadiza e incompleta. Esta violencia es la manifestación de un problema: la negación al derecho a la libertad y justicia de todo un pueblo a manos de Israel y los EE.UU.

Lorenzo Orrego

Santa Clara

agosto 31 del 2014


[1] Michel Winock, “Nationalisme, fascisme, antisémitisme en France,” 1990 hablando de como el no ser judío ayudó a revelar la identidades nacionales en Europa.

[2] Reza Aslan, “How to Win a Cosmic War”, p. 30

[3] The Wall Street Journal, “What is ISIS? — The Short Answer”. 12 de junio 2014.

[4] Las citas son de Yitzhak Rabin y Rafel Eitan extraídas de “Fateful Triangle” y reproducidas por Noam Chomsky en su artículo “Extermínate All the Brutes:Gaza 2009”

[5] https://www.youtube.com/watch?v=HCShwgO6M1M.

[6] Charles Levinson, “Israelis Watch the Fighting in Gaza from a Hilly Vantage Point”, Wall Street Journal, enero 9 del 2009

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