Desmitificando Israel

Introducción

George Orwell escribió: “Quien controla el pasado controla el futuro: quién controla el presente controla el pasado.[1]” Solamente un pensador como Orwell podía haber sintetizado el concepto del poder político israelí en la dinámica del control. Este concepto define el centro de la ideología sionista y parte de su estrategia; la otra la constituye la deshumanización del conflicto con Palestina. La dirigencia sionista hizo uso del control de la narrativa histórica judía para crear las condiciones que permitieran la inserción de Israel en el Medio Oriente, y para mantener –en su función de gobierno estatal– el control permanente del conflicto judío-palestino. El estudio de los mecanismos que el sionismo empleó para la creación de Israel (muchos documentos son ahora del dominio público) va a permitir entender la conducta política del gobierno israelí en la actualidad, y por tanto la colectividad podrá ejercer la prerrogativa del poder democrático. Se puede y se debe facilitar el cambio. Frank Barat[2] se hizo las siguientes preguntas: ¿Por qué dura tanto este conflicto?; ¿quién puede pararlo?; y ¿cómo? La claridad de sus respuestas son evidentes: La ignorancia. La gente; y a través de la resistencia popular y la negativa a permanecer en silencio, el cómo.

Según Ilan Pappé[3], cualquier intento de resolver un conflicto requiere conocer su historia, y advierte: “ la manipulación o la distorsión de esa historia explica la falla para llevar el conflicto a su término.” Añade además, que “una historia distorsionada, como el caso de Israel (y Palestina), demuestra la capacidad que tiene para proteger la opresión, colonización, y ocupación”. En la creación de un futuro nacional para Israel, la dirigencia sionista se dedicó a definir la narrativa de su pasado en función del poder del presente histórico, británico primeramente y americano después, especialmente a través del poder económico y político de los judíos americanos de los EE.UU.

Los británicos entraron a Palestina para vencer al gobierno imperial turco y se quedaron para impedir su posesión por los franceses. En esta coyuntura histórica en la que el imperio Otomano se disolvía entre los poderes europeos de entones, el movimiento sionista entendió que había llegado el supremo momento histórico que redefiniría el mapa del mundo, y era por lo tanto imperativo presentar su discurso en términos del poder mundial del momento. “La anexión de Palestina y su asentamiento con judíos, escribiría el sionista judío Herbert Samuel, director general de correos, al secretario de relaciones exteriores británico, permitirá a Gran Bretaña una vez más cumplir con su vocación histórica de llevar civilización a tierras ‘primitivas’, y realzar, incluso, a la corona británica[4]”; añadirá además: “La redención también de los Santos Lugares cristianos … se sumaría a el atractivo [del proyecto.]” A pesar que el ministro Edward Grey calificó internamente el memorando como “lleno de mitos y fantasías,” en su entrevista personal con Samuel le expresó su “fuerte atracción sentimental.”

La posibilidad de flanquear a Alemania desde el Este, a través del Imperio Otomano, no formaba parte todavía del plan de batalla británico, no había, por tanto, razón estratégica para conquistar y dar Palestina a los judíos. Es más un comité interministerial constituido para discutir el futuro de los territorios otomanos no sólo no recomendaba la conquista de Palestina, si no que además, enfatizaba, si llegare el caso, Palestina debería, por razones de estrategia, ser entregado a los árabes. El sionismo no se amilanó y maniobró para lograr que el gobierno británico invadiera Palestina y de facto le otorgara el control de ella –una situación similar ocurriría posteriormente con los EE.UU y la I Guerra Mundial. Los hechos concretos no están determinando el accionar coherentes de las categorías políticas. Kant fue el primero en establecer la distinción fundamental entre los hechos — los datos de la experiencia, tal cual fueron– y las categorías en términos de lo que percibimos, imaginamos y reflejamos sobre ellos; hay una crucial diferencia, dice Kant, entre los hechos por un lado, y por el otro, los patrones en los cuales esos hechos se presentan[5]. Controlar el conocimiento de los hechos puede por lo tanto definir aquellos patrones. Parafraseando a Frank Barat[6]: se debe por tanto excavar el pasado fuera de las mitologías y leyendas de cualquier orden para el beneficio de una concepción más clara del presente, y forjar de este modo un futuro centrado en los derechos humanos universales y la restauración de la justicia.

Como lo explica Pappé en su ensayo sobre las mitologías de Israel, la amplia aceptación de la narrativa sionista se basa en un grupo de mitologías convenientemente esgrimidas que apuntan a poner en duda la categoría del derecho moral del pueblo palestino, su conducta ética y las oportunidades para una paz justa. Una vez aceptadas estas mitologías como verdades, se transforman en justificación no sólo para las acciones israelíes, si no para la interferencia de Occidente.

De esta manera, la creación de Israel no se debe explicar como el ‘épico retorno’ de un pueblo a su (una) tierra deshabitada. Un número importante de historiadores indica que antes de la llegada de los primeros sionistas, Palestina era una próspera sociedad rural con un vibrante centro urbano, dentro del poder y constitución del imperio Otomano[7]. Igualmente, un gran número de investigadores, entre ellos israelitas, pone en duda, en todo caso, la genética conexión entre los colonos sionistas y los judíos del tiempo de la dominación romana o el exilio. Esto, sin embargo, sostiene Pappé, es de menor importancia ya que muchos movimientos nacionales crean artificialmente la historia de su origen y la plantan en un pasado distante. Lo importante en todo caso es lo que se haga con esa narrativa. ¿Se puede con ello justificar la colonización, expulsión, y muerte en nombre de esa historia?, ¿o se va a buscar la paz y la reconciliación? No importa que esta narrativa sea verdadera o no, lo cardinal es que es vil si en su nombre se coloniza, se desposee, y aún en algunos casos se cometen actos de genocidio en contra de la población nativa o indígena, finaliza Pappé.

El concepto de libertad es la principal característica que distingue al hombre de todo lo que es no-humano, explica el filósofo Isaiah Berlin[8], y que lo grados de libertad se definen por la ausencia de obstáculos para el ejercicio de la elección. La libertad tiene que ver con la ausencia de obstáculos a la acción, vale decir a la realización personal y social. Estos obstáculos pueden consistir en el poder físico, tal como muros de la prisión, la existencia de hombres armados y la amenaza del uso del poder bélico, ciertas condiciones geográficas, la falta de comida y vivienda, u otras necesidades de la vida; o en su defecto, pueden ser miedos psicológicos, la ignorancia, prejuicios etc., básicamente factores irracionales que se pueden generar en el contexto de obstrucción física. Este concepto de libertad o mejor dicho, de  ausencia casi absoluta de libertad, define perfectamente a Palestina como una entidad social no-humana.

El tipo de persecución, desposesión, enclaustramiento, opresión y muerte de la población palestina en la Franja de Gaza y Cisjordania (West Band) por parte de Israel explica las características estratégicas adicionales no sólo en la deshumanización del conflicto si no en la de deshumanización de la población palestina misma; lo que a su vez posibilita la solución del conflicto sin la participación de aquellos que perdieron su característica humana respecto a la libertad. Ian Pappé explica que a los palestinos se les ha ofrecido dos opciones: La primera, aceptar la vida en una prisión abierta israelí (Fraja de Gaza y Cisjordania), con limitada autonomía, y el derecho a laborar como trabajador mal pagado en Israel; o en su lugar, resistir, incluso ligeramente, y aceptar el riesgo de vivir en una prisión de máxima seguridad, sometida a los instrumentos de castigo colectivo, incluyendo la demolición de viviendas, detenciones sin juicio, expulsiones, muerte y asesinato[9]. Estas no son posibilidades que compiten pues la elección no conlleva alternativas viales de supervivencia humana dignas. Es la resultante de la arrogancia y el desprecio por la vida ajena y la iteración del control absoluto de la narrativa histórica.

Lorenzo Orrego

Santa Clara

agosto 20, del 2014


[1] Alison Weir, “Against Our Better Judgment”, p.92

[2] Noam Chomsky & Ilan Pappé, Gaza in Crisis”, p.4

[3] Noam Chomsky & Ilan Pappé, Gaza in Crisis”, p.5

[4] Tom Segev, “One Palestine, Complete”, p.33-34

[5] Isaiah Berlin, “Concepts and Categories”, p.7

[6] Noam Chomsky & Ilan Pappé, Gaza in Crisis”, p.4

[7] Alison Weir, “Against Our Better Judgment”, p.92

[8] Isaiah Berlin, Concepts and Categories”, p.190

[9] Noam Chomsky & Ilan Pappé, Gaza in Crisis”, p.11

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One Response to Desmitificando Israel

  1. Jose Orrego says:

    Analizando muchos de los conflictos que hay en el mundo y muchos que están aún sin resolver, puedo darme cuenta que detrás de todos ellos siempre hubo o está una potencia colonizadora, y que actualmente la ONU hace vista ciega y oidos sordos a esos conflictos o tiene una intervención tibia o nula por presiones de las potencias que son parte del consejo de seguridad de la ONU.y que será motivo de un futuro artículo mío, puedo señalar ejemplos concretos: Sahara Occidental y la ocupación de Marruecos a la fuerza despojando y colonizando dicho territorio que le pertenecen a los Saharaui fue un problema que dejo España irresoluto y que la ONU ni ningún país reconoce dicha anexión, y que ahora potencias como Francia, USA y España se niegan a reconocer el derecho de autodeterminacion de la nacion Saharaui porque tiene convenios con Marruecos para explotar los ricos yacimientos de Fosfatos (Francia), Petróleo (USA) y pesca (España) que alli se encuentran. Israel-Paestina Error de Gran Bretaña ampliamente comentado. La guerra Civil tribal de Rwanda y la masacre terrible que ocurrio allí, tiene sus origenes por la diferencia que hizo entre las tribus de los Hutus y Tutsis el Imperio colonial Belga y que enemistó a ambas tribus, después de la masacres y tardíamente a pesar que la ONU envió cascos azules, su comandante pidió más refuerzos a dicho organismo; la falta de liderazgo y vision de kofi Anan y el desínteres de las potencias favoreció la muerte de alrededor de un millón de personas. China y su anexión del Tibet y su brutal represión, la ONU no ha vuelto a protestar por dicha anexión, Rusia y su intervención en Osetia del Sur,y ahora con Ucrania. USA y sus continuas intervenciones en muchos países del mundo, Grenada, Panamá y ultimamente IRAk para apropiarse del petróleo iraqui. La ONU maneja un doble discurso porque permite que naciones como Israel no respeten sus resoluciones y cede a la oposicion de Israel y USA para la creación de un estado palestino largamente esperado; pero si favoreció y alentó en menos de 48 horas para votar para la creación de la republica de Sudán de Sur y fue por presiones de USA, Gran Bretaña, Francia e Israel misma, porque este nuevo pais es rico en hidrocarburos y minerales., asi podría hablar de muchos ejemplos más.

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